
Y de repente apareciste tú. De la nada. , de una simple amistad inocente. Apareciste para hacerme vivir otra vez; para recordarme que la vida hay que vivirla y que tú quieres vivirla conmigo. Demasiado diferentes y quizá por eso tan parecidos. Descubrir quién eres y darme cuenta, poco a poco, de que eres una persona increíble.
Suena el móvil. Mensaje. Eres tú. Se dibuja una sonrisa en mi cara y contestar sin tener nada que decir, o quizá demasiado. Supongo que puede decirse que vivo en una vida paralela a la de antes, normal, distinta, con ilusión de la mano. Una vida en la que sé que te tengo, estando segura de mí misma por depender de ti… porque sé que no me vas a fallar. Tú no. Sé que me quieres, que no vas a dejarme sola. Sé cómo me miras, cómo me abrazas... Esa sensación que se transmite en un abrazo, Tener que dar las gracias por haberme hecho recuperar cosas que pensé que nadie podría volver a darme. Gracias por hacerme sentir feliz. Eres... Más de lo que puedo pedir. Más de lo que puedo agradecer.
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