No me llamo Alicia,
ni tengo un País de las Maravillas; no llevo un vestido azul y blanco, ni el
pelo de color oro; no vivo en el siglo diecinueve, tampoco persigo al conejo
que lleva un reloj consigo porque siempre llega tarde. No persigo a ese conejo
porque yo me hago esperar, aún más que él, pero sí soy perseguida por gente
malvada, como las cartas que persiguen a Alicia sin motivo alguno. Yo siempre
encuentro un camino y un sentido, al igual que ella, soy alegre y única, vivo
en el País que desee acogerme. Lloro en los hombros de quien me entiende, beso
al hombre que me lo permite, y me rio de la vida todas las veces que puedo y
sobre todo pertenezco a las personas que me merecen
Por eso he decidido quedarme en este País de las Maravillas, porque
aquí están todas las cosas que necesito.
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