Podrás
gritar, podrás huir, llorar, berrear, saltar, o chillar hasta quedarte afónica.
Podrás darte cabezazos contra la pared, arañar el suelo hasta que te sangren
los dedos. Podrás correr hasta estar exhausta, podrás dormir hasta que te duela
la cabeza, o dar vueltas hasta marearte. Podrás comer hasta engordar, beber
hasta explotar. Podrás encerrarte en tu habitación hasta aburrirte, podrás
dejar de comer hasta morir de hambre, o aguantar tu respiración hasta ahogarte.
¿Pero
sabes? Seguirá doliendo mientras le recuerdes.
RG.
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